Tagged: Cuentos de Generosidad

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Barba Azul

La barba azul es un símbolo del mal personal de quien la lleva en el cuento de Barba Azul. El protagonista es rico pero se encuentra solo, y no hace más que el mal a quienes están a su alrededor. Aunque finge ser buena persona con los demás, no está dispuesto a descubrir sus faltas y pedir perdón. Cuando su mujer descubre sus secretos, no la perdona ni se perdona a sí mismo, y pretende matarla, con la suerte que los hermanos de la joven la salvan y terminan con la vida de Barba Azul. La princesa hereda sus riquezas y ayuda a sus hermanos a salir de la pobreza.

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El gigante egoísta

Cuento de El gigante Egoísta. Se trata de un cuento del autor Óscar Wilde, que cuenta la historia de un gigante que tenía un jardín, y unos niños a los que les gusta jugar en él. Al principio el gigante es reacio a dejar jugar a los niños allí, pero se da cuenta de que el jardín florece y se vuelve generoso y amable con ellos.

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El libro de la selva

El libro de la selva es en realidad un conjunto de cuentos, cuyos ocho primeros textos cuenta la historia de Mowgli, que gracias a la adaptación cinematográfica de Disney es lo que hoy en día conocemos en realidad como “Libro de la Selva”. La factoría Disney retoca ligeramente la historia para adaptarlo al público infantil y contarnos esta historia que data de 1894.

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El zorro y la ardilla

Valores de El zorro y la ardilla Amistad, generosidad y bondad Cuento: El zorro y la ardilla Había una vez una ardilla y un zorro que estaban en el bosque. La ardilla tenía un...

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La Cenicienta

Cuento: La Cenicienta Moraleja de La Cenicienta Lo bueno siempre triunfa. No hay que maltratar a las personas, ni aprovecharse de sus debilidades, porque la vida te devolverá tu maldad en algún momento. Aunque...

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Pulgarcito

Érase un pobre campesino que estaba una noche junto al hogar atizando el fuego, mientras su mujer hilaba, sentada a su lado.
Dijo el hombre: – ¡Qué triste es no tener hijos! ¡Qué silencio en esta casa, mientras en las otras todo es ruido y alegría! – Sí -respondió la mujer, suspirando-. Aunque fuese uno solo, y aunque fuese pequeño como el pulgar, me daría por satisfecha. Lo querríamos más que nuestra vida.