El Raposo y el cuervo

Fábula de Samaniego: El Raposo y el cuervo

Moraleja:

No os dejéis embaucar por los aduladores  

Cuando te adulen, es cuando con más razón debes cuidar de tus bienes.

No te ensimismes cuando otros te halaguen, lo que quieren son tus bienes.

Expresión popular asociada: “un zorro muy maestro”, “ser más listo que un zorro”

Un cuervo sostenía un queso en el pico. Un zorro notó el olor, y se dirigió al cuervo: ¿Qué veo?, le dijo con aire sorprendido, me habían dicho que vuestras plumas eran negras, pero veo ahora que ni las de un cisne son más blancas.

Por favor, señor cuervo, permitidme que os contemple a mis anchas. Os encuentro tan hermoso que no me canso de admiraros. Y añadió: Pero estoy convencido de que la belleza no es vuestra única perfección. La naturaleza, que se ha complacido en haceros la más hermosa de las aves, seguro que también os ha dado una voz divina.

El cuervo, encantado ante aquellos elogios, quiso demostrarle al raposo que no se engañaba, y abrió el pico para cantar. Pero, al abrirlo, se le cayó el queso, y el zorro, cogiéndolo, se fue y dejó al cuervo con las ganas.

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